Unidad especializada en la reconstrucción quirúrgica de la pared torácica, osteosíntesis de fracturas costales desplazadas y tratamiento avanzado del dolor crónico postraumático.
Las secuelas crónicas de los traumatismos en el pecho, tales como las fracturas costales desplazadas, la falta de unión ósea (pseudoartrosis) o el dolor persistente por atrapamiento de los nervios intercostales, comprometen de forma significativa la función pulmonar y el bienestar diario del paciente.
En la clínica del Dr. José Galbis somos referentes en la corrección anatómica y la estabilización quirúrgica de la caja torácica. Evaluamos minuciosamente cada caso mediante técnicas de imagen en 3D para proponer tratamientos a medida orientados a eliminar el dolor, restaurar la expansión pulmonar y acelerar la recuperación funcional completa.
Los traumatismos torácicos son muy fáciles de detectar. Los síntomas más comunes suelen ser dolor en el pecho, equimosis y dificultad para respirar.
Para asegurarte de realmente existe un traumatismo, es necesario acudir junto a un doctor experto que revise tu caso en particular y te realice:
Información médica detallada sobre el diagnóstico, la clasificación, las técnicas quirúrgicas y la rehabilitación de las lesiones torácicas.
La fractura intercostal, conocida comúnmente como fractura de costilla, consiste en la ruptura, fisura o pérdida de continuidad de uno o más arcos costales. Las costillas son huesos largos, curvos y planos que forman la estructura de soporte del tórax, protegiendo órganos vitales como el corazón y los pulmones.
El cuerpo humano consta de 12 pares de costillas (24 en total), clasificadas según su articulación:
Por debajo de cada arco costal corre el paquete vasculonervioso intercostal, que incluye arterias, venas y nervios intercostales encargados de la sensibilidad de la piel del tórax y de la inervación de la musculatura intercostal. Una fractura (especialmente si es desplazada) puede pellizcar, desgarrar o comprometer estas estructuras neurológicas y vasculares, provocando un dolor intensísimo al respirar y riesgo de sangrado pleural.
La mayoría de las fracturas intercostales se producen por impactos o traumatismos externos sobre la caja torácica, aunque existen otras causas menos obvias:
Las lesiones costales se clasifican según diversos parámetros clínicos que guían directamente el tipo de abordaje terapéutico:
Reconocer de manera temprana la sintomatología y los signos clínicos ayuda a evitar complicaciones pulmonares graves.
El diagnóstico de precisión es indispensable para evaluar no solo la fractura ósea, sino el estado de la cavidad pleural y el parénquima pulmonar.
Constituye el método de exploración inicial en urgencias. Permite identificar líneas de fractura gruesas y descartar neumotórax o hemotórax masivos. No obstante, hasta un 20-30% de las fisuras y fracturas no desplazadas pasan inadvertidas en la radiografía simple debido a la superposición de estructuras del tórax.
Es el estándar de oro para el diagnóstico de las secuelas crónicas y fracturas costales complejas. Aporta una excelente resolución espacial para identificar el grado exacto de desplazamiento de los fragmentos óseos, detectar contusiones pulmonares ocultas y planificar con precisión milimétrica la colocación de placas de osteosíntesis.
Permite identificar de manera muy precoz fracturas del cartílago costal (las cuales son transparentes en la radiografía) y pequeñas láminas de neumotórax o derrame pleural a pie de cama.
Históricamente se pensaba que las costillas curaban solas y solo requerían reposo. Hoy en día, la cirugía reconstructiva ha revolucionado el pronóstico de los traumatismos graves.
Indicado para fracturas aisladas, estables y no desplazadas. Sus pilares fundamentales son:
Nota importante sobre el vendaje: Los antiguos vendajes torácicos circulares y ceñidos están completamente desaconsejados hoy en día. Al limitar la expansión respiratoria del paciente, aumentan de forma alarmante la retención de secreciones y la tasa de infecciones pulmonares graves.
Consiste en la fijación interna y estabilización de las costillas mediante la colocación de placas y tornillos de titanio de bajo perfil adaptados a la curvatura costal.
Las principales indicaciones para la cirugía reconstructiva incluyen:
La recuperación óptima de la función muscular y ósea exige un enfoque multidisciplinar continuo.
Varón de 28 años, jugador aficionado de rugby, ingresa con dolor punzante en el costado tras sufrir un impacto directo. La exploración constató crepitación en parrilla costal izquierda. El TAC confirmó fractura no desplazada de la 6ª costilla. Tras recibir un bloqueo intercostal ecoguiado y realizar fisioterapia de expansión respiratoria precoz, a las 4 semanas se reincorporó a su actividad deportiva habitual sin sintomatología residual.
Mujer de 35 años, corredora de ultramaratón, consulta por dolor localizado y persistente en la parrilla costal derecha sin traumatismo previo. Mediante ecografía torácica a pie de cama se visualizó una línea de fisura hipoecogénica en la 8ª costilla. Con pauta de reposo deportivo temporal, optimización nutricional de vitamina D y ejercicios de flexibilización del torso, se logró la consolidación ósea y la desaparición total del dolor en 8 semanas.
Paciente varón de 74 años con antecedentes de osteoporosis severa, sufre atropellamiento y presenta dificultad respiratoria extrema. El TAC 3D evidenció fracturas múltiples bilaterales y desplazadas de costillas 4ª a 7ª, con movimiento paradójico (pecho inestable). Se intervino quirúrgicamente realizando una osteosíntesis costal mediante placas de titanio y evacuación de hemotórax asociado. Tras 3 semanas de rehabilitación postoperatoria intensiva, el paciente fue dado de alta con una expansión pulmonar del 100% y mínima analgesia oral.
En estos casos se opta por realizar un tratamiento médico o, entre otros casos, por una osteosíntesis costal (cirugía de pared del tórax) para recuperar la rigidez de la pared torácica y evitar así el dolor y la respiración entrecortada.
Para que el tratamiento sea efectivo debe estar realizado por un profesional. A veces los diferentes tipos de fracturas, las características de las distintas costillas, el desplazamiento de los fragmentos dañados o el nervio intercostal pueden suponer un problema a la hora de diseñar un tratamiento que resuelva el problema del paciente.
Pida una consulta especializada con el Dr. José Galbis para valorar su caso de forma personalizada mediante técnicas avanzadas y recuperar su calidad de vida con las máximas garantías de salud.